La temperatura recomendada para poner el aire acondicionado y ahorrar es de 24 °C a 26 °C en verano, según el IDAE y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE). Cada grado que bajas por debajo de ese rango incrementa el consumo eléctrico entre un 7% y un 8%. Como referencia práctica, la diferencia entre el interior y el exterior no debería superar los 12 °C.
Hasta aquí, lo que te va a contar todo el mundo. Ahora viene la parte que casi nadie te cuenta, y es la que de verdad decide tu factura de agosto: si tu casa no aísla, la cifra que pongas en el mando es casi irrelevante. Te lo explico con datos, con números en euros y con lo que veo cada verano entrando en casas de Alicante.
Qué dice la normativa (y qué dice, exactamente, cada organismo)
Vamos a poner orden, porque hay mucha cifra suelta circulando y la gente acaba confundida.
- IDAE: el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía sitúa la temperatura de confort en verano entre 24 °C y 26 °C, con una humedad relativa de entre el 45% y el 60%.
- RITE (Real Decreto 1027/2007, actualizado por el RD 552/2019): es el reglamento que fija las condiciones de bienestar térmico en instalaciones de climatización.
- Real Decreto-ley 14/2022: el famoso «plan de ahorro energético». Estableció que en edificios públicos, comercios, hostelería, estaciones y aeropuertos la refrigeración no puede bajar de 27 °C. Ojo: esa norma NO se aplica a tu vivienda. Mucha gente cree que está obligada a poner 27 °C en casa. No lo estás.
- OCU: recomienda ajustar el termostato unos cinco grados por debajo de la temperatura exterior en lugar de convertir la casa en una nevera.
Conclusión honesta: en tu casa, el punto óptimo está en 25 °C. Es el número que mejor equilibra confort y consumo para la mayoría de la gente. Si eres muy caluroso, 24 °C. Si toleras bien el calor, 26 °C y ahorras aún más.
Cuánto te cuesta realmente cada grado que bajas
Aquí es donde el consejo se vuelve tangible. La regla que repiten todas las fuentes es que cada grado menos supone entre un 7% y un 8% más de consumo. Traducido a la práctica:
| Consigna del mando | Consumo relativo | Qué significa en tu factura |
|---|---|---|
| 26 °C | Referencia (100%) | El escenario más eficiente con confort aceptable |
| 25 °C | +8% | El punto dulce para la mayoría de hogares |
| 24 °C | +16% | Aún razonable; límite inferior recomendado |
| 22 °C | +32% | Empiezas a pagar de más sin ganar confort real |
| 20 °C | +48% | Casi la mitad más de gasto. Y riesgo de choque térmico |
| 18 °C | +64% | Tirar el dinero, literalmente |
Un ejemplo con números reales: un split de 2,5 kW funcionando ocho horas al día a 24 °C consume alrededor de 10 kWh diarios. El mismo equipo a 22 °C se va a unos 11,4 kWh. Parecen dos grados de nada; a final de mes son entre 6 y 10 euros más en un solo aparato. Multiplícalo por los tres o cuatro meses de calor que tenemos en Alicante y por los splits que tengas en casa.
Y aquí llega el matiz importante: esa tabla asume que tu equipo llega a la temperatura y se para. Si tu casa no aísla, no se para nunca. Y entonces todos esos porcentajes se quedan cortos.

El error de los 18 °C: por qué poner el mando al mínimo NO enfría antes
Este es, con diferencia, el mito más caro del verano. Llegas a casa a las tres de la tarde, en la calle hay 38 grados, abres la puerta y te encuentras un horno. Coges el mando y pones 18 °C «para que enfríe rápido». Lo he hecho yo. Lo hace todo el mundo.
Pero el aire acondicionado no es un grifo. No enfría «más fuerte» porque le pidas un número más bajo. Un split doméstico enfría a la potencia que puede dar su compresor, y esa potencia es la misma tanto si le pides 24 como si le pides 18. La única diferencia es cuándo se para.
- Si pones 24 °C: el equipo enfría a tope, alcanza la consigna y el compresor baja o se detiene. Deja de consumir a plena potencia.
- Si pones 18 °C: el equipo enfría a tope exactamente igual… y sigue, y sigue, y sigue. En una vivienda normal de Alicante en julio, nunca alcanzará los 18 °C. El compresor se queda clavado al 100% durante horas.
Es decir: la casa tarda lo mismo en refrescarse, pero tú pagas el doble. Si tienes prisa por notar alivio, sube la velocidad del ventilador o usa el modo turbo unos minutos: eso sí mueve el aire y da sensación de frescor. El termostato, no.
La verdad incómoda: el mando no puede arreglar lo que la pared estropea
Voy a contarte algo que llevo años viendo y que ninguna eléctrica te va a explicar, porque su negocio es venderte kilovatios, no ahorrártelos.
El verano pasado me llamó un hombre de una última planta en San Vicente del Raspeig. Estaba indignado. Había comprado un aire acondicionado nuevo, inverter, clase A+++, el mejor que le habían recomendado en la tienda. Y su factura de julio había subido. Subido. Me enseñó el mando: 21 °C. Le pregunté por qué tan bajo. Su respuesta lo resume todo: «Porque a 25 no se nota nada».
Y tenía razón. En su casa, a 25 °C no se notaba nada. Pero el problema no era el aparato ni el mando. El problema es que su techo, expuesto al sol de la tarde, alcanzaba temperaturas superficiales de 70-80 °C y estaba radiando calor hacia el interior sin parar, incluso de noche. Su aire acondicionado no estaba refrigerando una habitación: estaba peleando contra una estufa encendida las 24 horas.
Esto es lo que veo en la mayoría de viviendas que visitamos en la provincia: el equipo nunca llega a la consigna, así que el compresor jamás descansa. La casa pide frío de forma continua porque el calor entra por la cubierta, por la fachada y por la cámara de aire vacía tan rápido como el aparato lo saca. Poner 25 en el mando de una casa así es como intentar llenar un cubo agujereado: da igual lo bien que abras el grifo.
La consigna correcta solo funciona si la casa es capaz de sostenerla. Ese es el punto que se les escapa a todas las guías genéricas sobre este tema.
Cómo saber si tu casa está saboteando tu aire acondicionado
Haz esta prueba. Es gratis y tarda diez minutos:
- Pon el aire a 25 °C con puertas y ventanas cerradas y persianas bajadas.
- Espera una hora y escucha (o mira el consumo en el enchufe si tienes medidor).
- ¿El compresor de la unidad exterior se ha parado alguna vez? Si nunca se detiene, es que la vivienda no llega a la consigna. Ese es el síntoma.
- Toca el techo y la pared de fachada por la tarde. Si están calientes al tacto, ahí tienes tu «estufa».
- Da golpes en la pared de fachada. Si suena hueco, tienes una cámara de aire vacía que está funcionando como conducto de calor.
Si has marcado dos o más de estas casillas, no tienes un problema de temperatura: tienes un problema de envolvente. Y eso no lo arregla ningún mando.
Qué consigna poner según la temperatura que haga en la calle
Uno de los criterios más útiles —y de los pocos que tienen respaldo sanitario— es el del salto térmico: la diferencia entre el interior y el exterior no debería superar los 12 °C, porque por encima de ahí aumenta el riesgo de resfriados, problemas respiratorios y estrés térmico. Aplicado al verano alicantino, queda así:
| Temperatura en la calle | Consigna recomendada | Comentario |
|---|---|---|
| 30 °C | 25 – 26 °C | Con 25 °C vas sobrado. Baja persianas y ni lo notarás |
| 35 °C | 24 – 25 °C | El escenario típico de julio en Alicante |
| 38 – 40 °C | 25 – 26 °C | Contraintuitivo, pero sube la consigna: el salto de 12 °C ya se cumple y el equipo sufre menos |
| Noche (24 – 27 °C) | 25 – 27 °C o modo sleep | Tu cuerpo baja la temperatura al dormir; no necesitas tanto frío |
Ese último punto sorprende a mucha gente. En plena ola de calor, con 40 grados fuera, la tentación es bajar el mando. Es justo lo contrario de lo que conviene: cuanto más aprieta fuera, más imposible le resulta al equipo alcanzar consignas bajas, y más tiempo pasa el compresor a plena potencia sin conseguirlo.
Ocho medidas que sí bajan la factura del aire acondicionado
Ordenadas por impacto real, de menor a mayor:
- Pon 25 °C y no lo toques. Cambiar la consigna cada rato obliga al compresor a arrancar una y otra vez, y el arranque es lo que más consume.
- Limpia los filtros. Un filtro sucio puede aumentar el consumo hasta un 15%. Es media hora de trabajo y no cuesta nada.
- Activa el modo eco o automático. Según el equipo, reduce el gasto entre un 10% y un 30%.
- Usa el ventilador de techo a la vez. Mover el aire crea sensación de 2-3 °C menos sin tocar el termostato. Un ventilador consume una fracción ínfima frente a un split.
- Baja persianas de 12:00 a 18:00. Hasta el 30% del calor entra por las ventanas. Persiana bajada es aislamiento gratis.
- Ventila de noche y cierra a primera hora. Aprovecha el descenso nocturno para descargar el calor acumulado, y sella la casa antes de que el sol apriete.
- Programa con termostato. Que el equipo no trabaje cuando no hay nadie en casa.
- Aísla la envolvente. El único punto de esta lista que cambia el problema de raíz en lugar de gestionarlo.
Los siete primeros son gestión. El octavo es solución. Y por eso merece su propio apartado.
El ahorro que ninguna consigna te va a dar
Ajustar bien el termostato te puede ahorrar en torno a un 8% por grado. Está bien. Es gratis. Hazlo.
Pero cuando aislamos la envolvente de una vivienda —cubierta, fachada o ambas— el consumo de refrigeración cae habitualmente entre un 40% y un 60%, y la temperatura interior puede bajar entre 4 y 8 °C sin encender nada. No es marketing: es lo que pasa cuando dejas de calentar tu casa desde fuera.
La diferencia de fondo es esta: gestionar el termostato reduce lo que gastas para compensar un problema; aislar elimina el problema. Y a partir de ahí, la consigna de 25 °C por fin se sostiene, el compresor se para, y ese porcentaje de ahorro que prometen todas las guías empieza a ser real en tu factura.
Según el IDAE, una vivienda sin aislar pierde entre el 30% y el 50% de la energía que pagas. En Alicante, con más de 300 días de sol al año y fachadas al oeste que acumulan calor toda la tarde, ese porcentaje se dispara. Si quieres profundizar, te dejo nuestras guías sobre el aislamiento bajo cubierta en Alicante —imprescindible si vives en última planta— y sobre el aislamiento de paredes y los tipos de aislantes.
¿Y en invierno? La otra cara de la misma moneda
El mismo equipo, en modo bomba de calor, sigue las mismas reglas al revés: el IDAE recomienda 19 – 21 °C durante el día y 15 – 17 °C por la noche. Y cada grado de más, otra vez, dispara el consumo. Si te interesa el detalle, lo desgranamos en nuestra guía sobre a qué temperatura poner la calefacción para ahorrar.
El aislamiento, por cierto, trabaja en ambas direcciones. La misma intervención que en agosto te ahorra en aire acondicionado, en enero te ahorra en calefacción. Se paga una vez y rinde todo el año, durante décadas y sin mantenimiento.
Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura hay que poner el aire acondicionado para ahorrar?
Entre 24 °C y 26 °C, siendo 25 °C el punto óptimo para la mayoría de hogares. Es el rango recomendado por el IDAE y el RITE, y por debajo de él cada grado incrementa el consumo entre un 7% y un 8%.
¿Es verdad que poner el aire a 18 °C enfría más rápido?
No. El aire acondicionado enfría siempre a la misma potencia. Poner 18 °C no acelera el enfriamiento: solo hace que el compresor funcione a plena potencia durante mucho más tiempo, porque en verano rara vez alcanzará esa temperatura. La casa tarda lo mismo y tú pagas mucho más.
¿Estoy obligado por ley a poner el aire acondicionado a 27 °C en casa?
No. El límite de 27 °C del Real Decreto-ley 14/2022 se aplica a edificios públicos, comercios, hostelería, estaciones y aeropuertos, no a las viviendas particulares. En casa puedes ajustar la temperatura libremente.
¿Cuántos grados de diferencia debe haber entre la calle y el interior?
No más de 12 °C. Un salto térmico mayor aumenta el riesgo de resfriados, problemas respiratorios y estrés térmico, además de disparar el consumo del equipo.
¿Cuánto ahorro si subo un grado el aire acondicionado?
Entre un 7% y un 8% del consumo de refrigeración por cada grado. Pasar de 22 °C a 25 °C puede reducir el gasto del aparato en torno a un 20-24%.
¿A qué temperatura poner el aire acondicionado para dormir?
Entre 25 °C y 27 °C, o activando el modo sleep. Durante el sueño la temperatura corporal desciende de forma natural, así que no se necesita tanto frío, y un ambiente demasiado frío empeora el descanso.
¿Por qué mi aire acondicionado no para nunca aunque tenga buena consigna?
Porque la vivienda no consigue mantener la temperatura: el calor entra por la cubierta, la fachada o una cámara de aire vacía tan rápido como el equipo lo extrae. Es el síntoma clásico de una envolvente sin aislar. Ninguna consigna resuelve eso; hay que aislar.
¿Cuánto ahorro en aire acondicionado si aíslo la vivienda?
El consumo de refrigeración suele reducirse entre un 40% y un 60%, y la temperatura interior puede bajar entre 4 y 8 °C sin encender el equipo. La inversión se amortiza habitualmente en 2 a 5 años.
En resumen: pon 25 °C, y luego arregla la casa
Ajusta el termostato a 25 °C, limpia los filtros, baja las persianas y usa el ventilador. Todo eso es gratis y funciona. Hazlo hoy mismo.
Pero si después de eso tu aire acondicionado sigue sin parar, tu factura sigue asustando y a las once de la noche el dormitorio sigue siendo inhabitable, deja de pelearte con el mando. No es el aparato: es la casa.
En Risan Aislamientos llevamos años resolviendo exactamente eso en Alicante y provincia. Hacemos un diagnóstico real —con cámara termográfica y endoscopia—, te decimos con franqueza qué está fallando en tu envolvente y te damos un presupuesto claro. La mayoría de las viviendas las resolvemos en un solo día, sin obras, sin escombros y sin que tengas que salir de casa. Solicita tu estudio sin compromiso y entra al próximo verano jugando con ventaja.
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